¿Cómo Nace Maraña Ovillada?
Francisca Aranda
12/8/20252 min read


Si tengo que buscar el origen de Maraña Ovillada, no parte conmigo, sino con mi abuela. Ella teje desde niña y siempre tuvo una de esas máquinas de coser SINGER antiguas, pesadas, firmes, de las que parecen eternas. De chica me encantaba mirarla trabajar y jugar con el pedal, como si ese movimiento constante fuera una forma de magia. También me quedaba observándola tejer, sin saber que años después ese gesto tan cotidiano iba a marcar mi propio camino.
Mi historia con el tejido comienza de manera bastante torpe en 2013. Aprendí a tejer a palillos y me lancé con un chaleco… al que olvidé hacerle el rebaje para el cuello. Resultado: apretado, incómodo e imposible de usar. Después vino una bufanda larguísima, tan larga que literalmente se arrastraba por el suelo. Esa bufanda la tejí mientras participaba en una toma estudiantil, entre asambleas, conversaciones y mucho entusiasmo. No era perfecta, pero ya había algo ahí: el tejido como compañía y como forma de habitar los tiempos.
Tras esos primeros intentos fallidos, dejé de tejer por un buen tiempo. Recién en 2016, cuando quedé embarazada de mi hijo mayor, retomé las lanas. Asistí a un taller de tejido comunitario en la UMCE y ahí aprendí a hacer grannys y después a punta de youtube aprendí a hacer amigurumis. Desde ese momento no paré más. Tejer se transformó en un espacio de calma, aprendizaje y encuentro con otras personas.
En 2017 nació oficialmente Maraña Ovillada. Comencé tejiendo croptops, mandalas decorativos y amigurumis por encargo. Fueron estos últimos los que rápidamente se volvieron los favoritos y concentraron la mayor parte de los pedidos. Esa primera Navidad fue intensa y muy bonita: hubo harto trabajo, mucho cansancio y, sobre todo, una sensación nueva de que esto podía ser algo más que un pasatiempo.
Durante varios años mantuve el emprendimiento a un ritmo lento y acotado. Estaba estudiando Trabajo Social y mi capacidad de producción era limitada, pero constante. En 2022 me titulé y ese mismo año quedé embarazada de mis hijas gemelas. Como regalo recibí una de esas máquinas de coser pequeñas que se ven por internet. La usé harto, experimenté, probé ideas… hasta que intenté coser mezclilla y la máquina dijo basta.
En 2023 comencé a trabajar en una fundación vinculada a la vivienda social. El tejido quedó en pausa, desplazado por el trabajo, los tiempos exigentes y la maternidad. Sin embargo, esa Navidad me regalaron una nueva máquina de coser. Con poco tiempo, empecé a hacer cosas pequeñas para mis hijos: bolsitas, detalles, objetos simples, pero llenos de sentido.
El 2025 marcó un nuevo comienzo. Decidí dejar mi trabajo en la fundación, asumir un proyecto a medio tiempo y retomar Maraña Ovillada con bombos y platillos. Crear esta página web es parte de ese impulso. La principal motivación fue simple y profunda a la vez: pasar más tiempo con mis hijos y estar más presente en sus vidas, sin dejar de crear, de trabajar y de construir algo propio.
Maraña Ovillada es eso: un camino que se ha ido ordenando de a poco, entre lanas, costuras, maternidades, estudios y decisiones importantes. Nada ha sido inmediato ni perfecto, pero todo ha sido hecho con intención, aprendizaje y mucho cariño.










